Treinta y seis años después de su lanzamiento oficial en los campos de Huánuco, la variedad de papa INIA 303 Canchan se ha consolidado como el pilar más robusto de la seguridad alimentaria peruana. Con una ocupación del 40% de la superficie cultivada a nivel nacional, esta tecnología agraria no solo domina los mercados de consumo masivo, sino que inyecta anualmente cerca de 3,300 millones de soles a la economía del país, según estimaciones basadas en el Valor Bruto de Producción de 2023.
El impacto de esta variedad, liberada el 23 de abril de 1990, trasciende la mesa ciudadana para convertirse en un fenómeno industrial y social. Actualmente, se siembran aproximadamente 120,000 hectáreas anuales de Canchan entre la costa y la sierra, lo que dinamiza una cadena de empleo que genera entre 10 y 13.6 millones de jornales cada año. Alejandro Mendoza Aguilar, magíster e investigador clave en el desarrollo de este clon, sostiene que se trata de la tecnología agraria más exitosa de los últimos 50 años en el Perú.
La génesis de la Canchan se remonta a 1983, en la Estación Experimental de Canchan del INIA en Huánuco, como respuesta a la crisis de la "rancha" (Phytophthora infestans). Este hongo diezmaba los cultivos en los años 80, obligando a los investigadores del Centro Internacional de la Papa (CIP) y del INIA a buscar una papa "todo terreno". El resultado fue un espécimen resistente, versátil y con una capacidad de adaptación que le permitió conquistar desde los valles altoandinos hasta la costa de Cañete y Barranca.
Un escudo genético contra la crisis económica
La superioridad técnica de la Canchan radica en su "blindaje" frente al tiempo y las plagas. Mendoza Aguilar precisa que la estrategia fundamental no fue solo el rigor científico en el laboratorio, sino la implementación de la "investigación participativa". Este modelo integró a los pequeños productores huanuqueños en la evaluación de los clones, permitiendo que la sabiduría del surco validara la resistencia a la rancha, la facilidad de pelado y los tiempos de cocción antes de su distribución masiva.
Esta alianza entre científicos y agricultores permitió que la variedad no fuera percibida como una imposición técnica, sino como un patrimonio compartido. En términos de mercado, la Canchan logró una dualidad escasa: ser la preferida de los hogares para guisos y locros por su capacidad de absorber sabores, y convertirse en el estándar de la industria para las pollerías debido a su bajo contenido de azúcar reductor, lo que garantiza una fritura de alta calidad.
El éxito comercial de la Canchan ha convertido a Huánuco en el principal productor nacional, aportando 765,771 toneladas en 2023, equivalente al 14.1% del total país. Sin embargo, este liderazgo regional carece aún de mecanismos de retribución institucional que aseguren la sostenibilidad de la investigación agraria a largo plazo. Para los especialistas, la vigencia productiva de 36 años de esta variedad es un hito que exige una nueva fase de inversión pública.
El desafío de la retribución regional
Frente a este escenario, Mendoza Aguilar propone la creación de un Centro de Innovación Tecnológica (CITE) de la Papa en Huánuco, que sirva como el eje de investigación más avanzado del país. La propuesta incluye el establecimiento de un "Fondo Canchan", derivado del presupuesto nacional para el agro, destinado específicamente a mejorar los canales de riego y la infraestructura vial en las provincias de Pachitea, Huánuco y Ambo, zonas críticas para el abastecimiento nacional.
Asimismo, se plantea la necesidad de implementar una Marca de Origen y Certificación para la "Papa Canchan Original de Huánuco", una medida que otorgaría un valor premium a los productores locales que conservan la pureza de la semilla madre. La iniciativa busca que la región no solo sea reconocida como el lugar de origen del clon INIA 303, sino como un territorio que lidera la vanguardia científica en el sector agropecuario peruano.
La historia de la Canchan queda así como una lección magistral de cómo la escasez de recursos, sumada al ingenio técnico, puede generar soluciones sistémicas para la nación. El siguiente capítulo de esta industria dependerá de si el Estado y la academia logran transformar este éxito agrícola en un modelo de desarrollo regional que garantice que la riqueza generada en el mercado retorne finalmente a la tierra que la vio nacer.










Comentarios
Comparte tu opinión de manera respetuosa.
Inicia sesión para dejar un comentario.