Israel y Líbano acordaron este jueves 23 de abril extender por tres semanas el alto el fuego vigente, según anunció el presidente estadounidense Donald Trump tras reuniones diplomáticas en la Casa Blanca. El acuerdo busca sostener una pausa frágil en los enfrentamientos entre Israel y Hezbollah, en un escenario regional marcado por la tensión con Irán y por una crisis humanitaria que continúa afectando a la población libanesa.
De acuerdo con AP, las conversaciones incluyeron a representantes israelíes y libaneses, y constituyeron uno de los contactos diplomáticos más relevantes entre ambos países en décadas. La tregua inicial, pactada por diez días, fue impulsada por Washington como una vía para abrir negociaciones más amplias sobre seguridad, retiro de fuerzas y reconstrucción en zonas afectadas.
La extensión, sin embargo, no elimina los riesgos. Hezbollah no forma parte directa del acuerdo y ha rechazado el proceso diplomático, mientras Israel sostiene que sus operaciones responden a amenazas de seguridad. En paralelo, autoridades libanesas han denunciado ataques recientes y evalúan acciones ante instancias internacionales por la muerte de una periodista en un bombardeo israelí, según el mismo reporte.
El conflicto ha dejado más de 2.300 muertos en Líbano y más de un millón de desplazados, cifras que muestran el impacto civil de una escalada que desbordó el ámbito militar. En comunidades del sur libanés, el retorno de familias sigue condicionado por la presencia de tropas, daños materiales y temor a nuevos ataques.
Aunque Trump expresó confianza en avanzar hacia un arreglo duradero, la estabilidad dependerá de que las partes respeten la pausa y de que la mediación logre compromisos verificables. Por ahora, la tregua ofrece un margen limitado de alivio, pero no resuelve las causas de fondo del enfrentamiento.










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