La tensión en el estrecho de Ormuz volvió a escalar este jueves 23 de abril luego de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ordenara a las fuerzas militares disparar contra embarcaciones iraníes que coloquen minas en esa ruta estratégica, según informó AP. La decisión se produjo tras recientes ataques y capturas de buques atribuidos a la Guardia Revolucionaria iraní.
El estrecho de Ormuz es una de las vías marítimas más sensibles del mundo, por donde transita alrededor del 20% del comercio global de petróleo y gas. Por ello, cualquier alteración en la zona impacta directamente en los mercados energéticos, los costos de transporte y la seguridad de las tripulaciones.
Según el reporte, Washington también anunció el incremento de operaciones de desminado y mantiene presencia naval reforzada en la región. Irán, por su parte, ha defendido sus acciones como respuesta a medidas estadounidenses, mientras las conversaciones diplomáticas permanecen estancadas.
La crisis se agravó después de que fuerzas iraníes capturaran embarcaciones en la zona y Estados Unidos interceptara un buque vinculado al transporte de petróleo iraní. La combinación de bloqueos, incautaciones y amenazas militares reduce el margen para una salida negociada.
Para los países dependientes del crudo del Golfo, el riesgo no es solo geopolítico. Una interrupción prolongada puede trasladarse a precios internos de combustibles, transporte y alimentos. Hasta el cierre de esta nota, no se informó de un acuerdo para reabrir plenamente el paso marítimo ni de una fecha para retomar negociaciones directas entre Washington y Teherán.







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