Israel Tolentino ¡Viva la vida! es la frase pintada en una obra de Frida Kahlo en 1954, se daba las fuerzas para llevar adelante todos sus dolores físicos y quien sabe, del alma. Nunca atormentada en el sentido de desvarío u problema psíquico o de energía, simplemente una mujer de indomable voluntad. Su ilimitada locura: el Arte. En los viajes extensos se duerme mucho y se sueña, a pesar de la postura, comodidad, atención. La molestia fisiológica llega en un momento inesperado, levantarse, caminar sonámbulo al urinario. El peso de la cabeza, se flanquea en el transcurso de las curvas y cuando en el sueño, el cuerpo se pierde, aun con ese tedio, se sueña considerablemente. Tal vez cruzaba la frontera entre Italia y Austria, entre las voces en diversos idiomas logré comprender una, pedía: canta, a ti te sale la voz carrasposa de Chavela “…Todos me dicen el negro llorona, negro pero cariñoso…” En un viaje de 15 horas por pistas pulcras, sin congestionamientos, exceso de velocidad, peatones imprudentes, motociclistas, accidentes, huaycos… una voz pidiendo que cante. Viva Frida Kahlo. Immersive experience. El verano en dos días arribará, los árboles que han resistido el invierno poniéndose huesudos, muestran pequeños luminosos brotes, aves, abejas, chinches de fuego, etc. Un buen abrigo y una taza de té caliente, enmienda el paisaje. Uta y Uwe, son dos queridos amigos, Uwe es artista. Me suben al coche y llevan a la exposición “VIVA FRIDA KAHLO. Immersive experience” Vive de forma inmersiva las obras emblemáticas de la leyenda mexicana en Leipzig (Die ikonischen Werke der mexikanischen Legende immersiv in Leipzig erleben). Nos acomodamos y se inicia el recorrido fantástico, de pronto una voz juvenil interpreta “Llorona” y el sueño tenido en el inacabable viaje regresa a mi cabeza, un extraño augurio, ¿acaso una pesadilla puede anteceder ciertos sucesos? A partir de ese minuto, toda la conexión con la experiencia inmersiva cambió, Frida se transformó en una protagonista familiar, una amiga, un sentimiento de latinoamericanidad; me puse a continuar la canción “…Tapame con tu rebozo llorona, porque me muero de frío…” olvidé el cambio horario, las noticias de guerras; las llamas como el animal preferido y famoso en el zoológico local; las papas preparadas con estilos creativos como la compañía predilecta en la totalidad de comidas. Nosotros nos llenamos con arroz, en la cocina germánica la “Patate” es tratada como una reina. Viva Frida Kahlo. Immersive experience. Frida Kahlo, hace mucho sobrepasa en fama a los tres muralistas reunidos (¿alguno los recuerda?: Diego Rivera, José Clemente Orozco y David Alfaro Siqueiros), es extraordinario constatar, en lugares remotos, entre las bajas temperaturas y el sol abrasador, Latinoamérica en ella. Ella pintora y activista, solamente comparada al Che, posicionada en el ideal de autonomía sudamericana. Una vida intensa convertida en color, donde la figura de la muerte baila, canta y posa para la fotografía. Los efectos con que transcurre su biografía en los muros de la reutilizada fábrica, proyectan en el imaginario colectivo distintos usos, cada parlante de lengua germánica se lleva un concepto de la América española; así, la primera acción es comprar un afiche u otro recuerdo y, otra ocurrencia, servirse comida mexicana esa noche. En la visualidad del viejo mundo, Frida Kahlo es semejante a Vincent Van Gohg o Pablo Picasso. Es parte del manojo de Latinoamericanos que dan consistencia a la cosmovisión del nuevo mundo. Viva Frida Kahlo. Immersive experience (Fotografía: cortesía de Uwe Schröder). Cuando te preguntan: ¿de dónde eres? ¡Ah, Perú…, incas…, Cusco! se logra escuchar algo de asombro; sino es así, en el orden de las veredas y avenidas de Leipzig, un “peruanisch”, es confundido por Oaxaqueño u otro lugar del vasto Mexico lindo y querido. Salvo preguntas o tu pasaporte, la cultura andina está absorbida en la inmensidad de la presencia mexicana. Si ya el viaje es largo, que te perciban incaico, lo es más. El origen difícilmente existe, no se lee en las listas: pisco, si ron y tequila. La sesión de “immersive experience” mexicaniza todo, suena entre calaveras “catrina”, un gigantón, tunas y exuberancia floral “Adios Nonino” de Astor Piazzolla. Viva Frida Kahlo. Immersive experience (Flyer). Frida Kahlo, de padre emigrante, mistifica la tierra de los aztecas y, de paso, la de los incas. Su obra metamorfosea al español en una de las diversas lenguas originarias. Falleció el 13 de julio de 1954, alguna vez, a la pregunta de pintarse reiteradamente respondió: “Pinto autorretratos porque a menudo estoy sola, porque soy la persona que mejor conozco” (Leipzig, marzo 2026).