Siendo exactamente las siete de la noche, hora en la que mando este artículo para su publicación, de acuerdo al conteo de la ONPE al 80 por ciento de actas, Keiko Fujimori lidera esta primera vuelta electoral, seguida de Rafael López Aliaga, Jorge Nieto y el único antisistema que logró colarse y que ha mantenido márgenes de crecimiento superiores en el voto rural. Estamos hablando del sucesor del expresidente y preso político Pedro Castillo, el huaralino de 57 años, psicólogo y congresista de la República Roberto Sánchez Palomino, dueño del partido Juntos por el Perú (JP) y que ejerció como ministro de Comercio Exterior y Turismo hasta el final del gobierno del profesor. La noche del 12 de abril del 2026, la encuestadora Datum de Urpi Torrado y, un día después, la encuestadora Ipsos de Alfredo Torres, aliada con Transparencia, dieron a conocer los resultados de sus bocas de urna con posiciones completamente diferentes para quien hasta esos momentos se viene perfilando con miras a una segunda vuelta. De acuerdo a Datum, Roberto Sánchez debería haber culminado este proceso electoral en un quinto lugar después de la otra sorpresa de estas elecciones, el empresario Ricardo Belmont, mientras que Ipsos lo colocaba en un segundo lugar, con lo cual se aseguraba su presencia en una segunda vuelta con la eterna candidata del Partido Fuerza Popular, Keiko Fujimori. Hasta el momento, todo parece indicar que Ipsos terminará por ganar a Datum en las estimaciones finales del conteo; se pone en duda que tanto Rafael López Aliaga de Renovación Popular como Jorge Nieto del Partido del Buen Gobierno terminen por enfrentar a la heredera del fujimorismo en segunda vuelta. Habiendo Sánchez roto ya las proyecciones de Datum, se podría decir que se mantiene bastante expectante hasta el momento su participación en lo que queda de este proceso electoral. Eso sí, pese a lo ya conocido hasta este momento, esta primera vuelta deja más preguntas que respuestas y una que otra teoría interesante. En primer lugar, una teoría que cobró bastante fuerza fue el hecho de que las encuestadoras inflaron candidatos durante las últimas semanas de la elección. Carlos Álvarez, del partido País para Todos, y Ricardo Belmont de Obras, siendo de lejos los casos más sospechosos, sumado al hecho de que candidatos que terminaron mejor posicionados en el conteo final, como Rafael López Aliaga o Jorge Nieto, siempre fueron presentados como opciones en decrecimiento. A eso, incluyendo el hecho de que Roberto Sánchez recién empezó a figurar en las semanas finales en las encuestas en un aparente intento por invisibilizar su opción política y su evidente alta intención de voto, que al final, como ustedes sabrán, tuvo que mostrarse ante el peligro de perder su prestigio. Otro detalle de esta primera vuelta es el hecho evidente de que ciertos grupos políticos, aliados con el poder mediático, han tratado al parecer de generar una supuesta atmósfera de fraude para tratar de desconocer los resultados electorales si estos no los favorecen. Este caso es evidentemente el de Rafael López Aliaga, que ha empezado a pronunciarme furibunda e histéricamente en redes y entrevistas, hecho que ha generado una respuesta de las bases de JP y de su candidato a presidente haciendo llamados a defender el voto popular. Por otro lado, el candidato perdedor del partido Ahora Nación, Alfonso López Chau, se ha pronunciado en contra de Keiko Fujimori, sumado al hecho de que el candidato de la Alianza Político Venceremos, Ronald Atencio, ya expresó su apoyo a la opción de Sánchez. Uno de los principales argumentos de esta narrativa fraudista fue la demora en la instalación de mesas de sufragio en Lima, que, sorpresa de nadie, tiene como objetivo obvio el de sacar al jefe del Organismo Nacional de Procesos Electorales (ONPE), Piero Corvetto, al considerársele un escollo en su intención de tener a un funcionario más manipulable en una potencial segunda vuelta. Eso sí, fuera de esta evidente conspiración de la derecha, es claro el hecho de que hubo grandes errores y demoras que trataron de ser subsanadas, pero que de igual forma han traído la participación de otros actores. Es evidente que no le perdonan el no haberse sumado al coro fraudista de las elecciones del 2021 y tratar de defender el fuero electoral ante la intención del poder político de desconocer el triunfo de Pedro Castillo. Actualmente, el Jurado Nacional de Elecciones (JNE) ha presentado una denuncia penal en su contra por los problemas reportados y que incluso acabó en la detención del funcionario de la ONPE, José Samané. Ahora, es bastante sospechoso también el hecho de que el actual congreso haya recortado significativamente el presupuesto de los entes electorales, sabiendo la gran cantidad de partidos inscritos y lo complejo que iba a ser el escrutinio final. El JNE solicitó S/ 763.02 millones, asignándoseles S/ 390.51 millones, siendo este un recorte de S/ 372.51 millones. En el caso de la ONPE, ellos solicitaro