Yanajanca ha entrado en la fase decisiva para convertirse en Área de Conservación Regional (ACR), posicionando a Huánuco en el centro del mapa ambiental del país. La propuesta abarca 209,484 hectáreas distribuidas entre las provincias de Huamalíes, Dos de Mayo y Marañón, y, de concretarse, sería la ACR más grande de los Andes peruanos, según informó Wilmer Ortiz Herrera, responsable del proyecto desde la ONG Naturaleza y Cultura Internacional.
Ortiz Herrera explicó que el expediente ya superó la cuarta etapa del proceso de establecimiento y actualmente se encuentra en evaluación por el Consejo Directivo del SERNANP. Si recibe aprobación, la creación de Yanajanca será formalizada mediante decreto supremo, lo que permitirá su reconocimiento oficial como Área de Conservación Regional.
El gerente regional de Recursos Naturales, José Rodríguez, también señaló que Huánuco está cerca de sumar su cuarta ACR. Según indicó, Yanajanca ingresaría a una etapa final de observaciones antes de pasar a la PCM, en un proceso que podría consolidar el avance ambiental más ambicioso de la región.
Un territorio clave para el agua
La importancia de Yanajanca no se mide solo por su tamaño. El área comprende dos ecorregiones estratégicas: páramos y yungas, ecosistemas que cumplen un rol central en la regulación hídrica y en la conservación de la biodiversidad entre la sierra y la selva.
Según Ortiz Herrera, la zona abastece de agua a los ríos Huallaga, Marañón y Chontayacu. Este servicio ambiental beneficiaría de manera indirecta a cerca de 120 mil personas que viven en las zonas circundantes, por lo que la creación del ACR tendría un impacto no solo ecológico, sino también social y productivo.
El área propuesta también protege especies emblemáticas y endémicas de flora y fauna. Entre ellas figuran la tángara de dorso dorado, el mono choro de cola amarilla, el jaguar y el oso andino. En flora, se registra la presencia de cascarilla o quina, romerillo y una alta diversidad de orquídeas.
La presión minera cerca del área
Ortiz Herrera advirtió que uno de los principales riesgos para la conservación de Yanajanca es la presencia de grandes concesiones mineras en zonas cercanas, entre ellas las vinculadas a Poderosa y Antamina, principalmente al otro lado del río Marañón. Esta presión vuelve más urgente asegurar la protección formal del territorio.
El debate de fondo no termina con la aprobación del decreto supremo. Como advirtió José Rodríguez, las áreas de conservación suelen recibir apoyo de cooperantes durante los primeros años, pero luego la administración queda en manos del gobierno regional. Esa etapa exigirá presupuesto, vigilancia, gestión técnica y continuidad política.
Huánuco ya cuenta con tres ACR creadas y Yanajanca podría convertirse en la cuarta. Pero la apuesta mayor es otra: la región está a punto de asumir la custodia de un territorio enorme, biológicamente estratégico y decisivo para el agua de miles de personas.
La aprobación final marcará el punto de partida, no el final del proceso. Si Yanajanca se oficializa, Huánuco tendrá que demostrar que puede pasar del anuncio ambiental a una gestión real capaz de proteger bosques, especies, ríos y comunidades frente a presiones económicas que ya rodean el territorio.








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