“… A través del laberinto de las mil puertas sólo puede guiarte un deseo auténtico. Quien no lo tiene ha de vagar por el laberinto hasta que sabe lo que desea. Y a veces hace falta mucho tiempo para eso” (Michael Ende, La historia interminable).
Acabo de salir de visitar la extraordinaria exposición en el espacio “La Térmica, centro de cultura contemporánea”, una selección de libros ilustrados con frescura y originalidad por Violeta Lópiz (Ibiza, 1980). Visitar una exposición, en mi caso, es parte de la experiencia de andar, de recorrer buscando experiencias artísticas del lugar. Un extraordinario hallazgo. Son contados los encuentros que culminan en amistad de buenas a primeras, sobre todo en historias.

Ilustración de la obra “La rata”.
Camino por la playa que, por muchos años, recorrió Pablo Picasso, orillas donde habría aprendido a nadar. Llego a La Térmica y dos grandes cartelas te reciben. En una dice: Violeta Lópiz, el camino cuenta. Sala 17. Dos pies te reciben en la sala; luego de mirarlos de cerca, descubres que uno es el derecho y por el talón se esconde un ratón. El zapato verdoso tiene las amarras rojas y la media celeste con decoración en rombos; en el pie izquierdo, con características similares, las manos, dibujadas solamente con líneas, terminan de ajustar las amarras.

Imágenes de apoyo para el libro América.
Es imposible continuar sin el texto siguiente: “Querido visitante: Si estás leyendo esto es que te encuentras aquí. Pero no siempre fue así, ¿verdad? Es decir, habrás venido de algún sitio. ¿Recuerdas cómo has llegado? ¿Qué decisiones tomaste por el camino? ¿Tal vez te perdiste? Vuelve sobre tus pasos, poco a poco, hasta llegar al lugar de donde vienes. Párate en los detalles. Muchos son determinantes, aunque difícilmente sabremos por qué. Después, continúa hasta donde te permita el recuerdo. Años de idas y venidas te trajeron hasta aquí y modelaron tu manera de ver el mundo. También de ver esta exposición. Ahora que yo también formo parte de tu camino, te contaré el mío (El camino cuenta)”. La imagen de las zapatillas de pasadores rojos, con ausencia del cuerpo, refuerza el recorrido de la trayectoria de la artista.
La sala cobija el proceso creativo de 8 libros ilustrados, como en una antológica, con los dibujos y pinturas de Violeta Lópiz, quien, con abundante modestia, se denomina ilustradora: La coda canterina (2010), realizado en primavera en Berlín; su libro Les Poings sur les Îles (2011), galardonado con el CJ Picture Book Awards (Corea del Sur); La viejita. I pani d’oro della vecchina (2012); El ratón. La asombrosa y verdadera historia de un ratón llamado Pérez (2012); Amigos do Peito (2014), realizado en Lisboa, con texto del autor brasileño Claudio Tebas, por el cual en 2016 recibió el Premio Bienal Ilustrarte; América (2017), hecho en Corea (Seúl), apoyado en la iconografía precolombina y popular. Cuenta que este libro la llevaría a establecerse en Perú por 7 años; The Forest (Enchanted Lion Books, 2017), ilustrado junto a Valerio Vidali; y La rata (2020), obra que le llevó siete años de labor.

Violeta Lópiz, ganadora del Premio Nacional de Ilustración España 2025 (Foto: Javier Solís).
Viajo de Madrid a Granada. En una pequeña parada del autobús, todos los pasajeros bajan. Prefiero seguir leyendo el hermoso libro Infancia berlinesa hacia mil novecientos, de Walter Benjamin. En un momento decido salir y buscar un servicio higiénico. De regreso, cuando me acerco al bus, una voz me saluda: es un viajero peruano. Me pregunta de dónde vengo. Le respondo: de Huánuco. Él me dice: vengo de Cusco. Me presenta a su compañera de viaje, Violeta. Hasta ese momento, el encuentro parecía dentro de lo usual. Partimos y volvemos a encontrarnos al final del viaje. Conversamos un poco más y quedamos en tomarnos un café otro día. En una plazuela de Granada nos reencontramos: Violeta, Luis, Javier, Luz y Valerio. Tomamos el café y conversamos como viejos conocidos. Un regalo de este viaje.
En la sala de exposición se muestra la mesa de labores de Violeta Lópiz: lámpara, cuadernos, bocetos, papeles, goma, tijeras, materiales diversos, apuntes, orden. Ella es la ganadora del Premio Nacional de Ilustración de España 2025. Jamás hubiera imaginado conocerla en una parada de autobús, y menos que haya vivido siete años en Perú.

Flyer de la exposición antológica de Violeta Lópiz.
De una entrevista comparto la voz de Violeta: “Mi camino es el trabajo, el trabajo lento, a veces inseguro. Ese es mi método de creación. Repetir, dudar, corregir, seleccionar lo que sí, quitar lo que no, pensar el ritmo, los silencios, el paso de una página a otra. Se necesita mucho tiempo y trabajo para construir una manera de contar con dibujos” (Málaga, mayo de 2025).










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