El trabajo creativo es como si uno estuviera desnudo. Eres exactamente como eres, no puedes esconderte (Oleh Sentsov). Israel Tolentino La (auto)marginalidad con que muchos creadores realizan sus obras en espacios fuera del circuito, en estos tiempos es clave; le dan respiro a prácticas consideradas gastadas, agotadas en la cuadrada mirada. Los artistas, consecuentes con su marginalidad adquieren y ofrecen desde esa trinchera: limpidez, honestidad y compromiso con otro público. Uwe Schröder (Leipzig, 1960) estudió ingeniería civil, sin embargo, de visita al desfile del 9 de mayo, día de la victoria rusa sobre la Alemania Nazi en Moscú, puso el ojo en la mira a los niños paseando con juguetes en forma de armas, entre ellos, vio a uno, apuntar con una Kalashnikov de juguete a su madre, ese gesto le cambió la perspectiva de lo que había vivido hasta ese momento, él había hecho el servicio militar durante tres años en la Alemania Democrática (RDA). Uwe Schröder, acción frente a la embajada rusa en berlín (Fotografía: cortesía del artista). Tomando su mochila, empezó a dar la vuelta al mundo, realizando pequeñas acciones y jugando con los niños con el proyecto: “Desarmar a los niños”, viajó al este de Rusia, China, México, Venezuela, Perú, Senegal y Marruecos. Uwe Schröder conoce Latinoamérica, sobre todo el Perú, la última vez, recorrió por tres meses sus regiones: Ancash, Madre de Dios, Cusco, Arequipa, Huánuco (dio una charla a jóvenes estudiantes de la Unheval), Ica, Ucayali y Lima. De este acercamiento, se trajo el sentido animista que se impregnan a los objetos. Tiene encaminado un proyecto para el intercambio con la cultura Latinoamericana. El 2014 Rusia invade la península de Crimea y en agosto de 2015 apresa a Oleh Sentsov, escritor y cineasta ucraniano nacido en Crimea en 1976. Sentsov, fue apresado y condenado a 20 años de cárcel, en ese trayecto escribió: “Haft” (Prisión), libro donde en forma de diario, cuenta crudamente sus 4 años de encierro. Uta y Uwe Schröder frente a su casa taller en Penig (Fotografía: cortesía del artista). A los pocos días de encarcelamiento, Uwe Schröder alistó sus materiales y viajó a plantarse frente a la embajada de Rusia en Berlín. Para contextualizar e imaginar semejante atrevimiento hay que saber que la embajada rusa se ubica en una avenida importante que tiene por entrada la Puerta de Brandeburgo; en el orden teutón, si una mosca se posa frente a una embajada, suenan las alarmas y tienes una patrulla frente a ti en segundos. En ese espacio, de seguridad extrema, Uwe, fotógrafo y activista, se aposentó con su carpa, de cara a la embajada rusa, simulando estar en una cárcel. La luz omnipotente diseñando sombras con la silueta de la puerta de Brandeburgo y su coloso auriga de bronce aclaraba los colores de la bandera rusa pintadas sobre la carpa-cárcel; dentro de ella, el artista-activista estaba sentado, leyendo en voz alta “Leben” (Vida), primer libro publicado por Oleh Sentsov. Luego de cuatro años de cárcel, la fuerte presión, obligó al gobierno de Putin a intercambiar prisioneros con Ucrania, uno de los liberados en este canje, será Sentsov. Ya en libertad, invitó a todos los que habían contribuido a su liberación, entre ellos Uwe Schröder quien regresaba de su proyecto “desarmar a los niños”, mientras Oleh Sentsov enrumbó al frente de combate. Intervención sobre troncos muertos. Dice la frase: "El canalla más grande de todo el país, es y seguirá siendo el delator” (Heinrich Hoffmann) (Fotografía: cortesía del artista). En su hogareño taller de la pequeña ciudad de Penig (Alemania), Uwe Schröder admirador de Sebastián Salgado y seguidor de las acciones de Banksy, realiza acciones sobre el cambio climático, como en los anteriores retos, esta preocupación se suma a ellas, reflexiones sobre el mundo que se dejará a los nietos. Viene estudiando las mediciones sobre el calentamiento global desde el año 1881, época de la industrialización, hasta la de nuestros días; las medidas se representan por colores, en 1881, la temperatura del planeta oscilaba en azul oscuro, con los años ese color fue aclarándose hasta volverse celeste, posteriormente amarillo pálido, naranja y en la actualidad, en tonalidad roja, es decir, el punto que avisa que los problemas del sobrecalentamiento global son un hecho irrefutable. Oleh Sentsov libre, junto al activista Uwe Schröder (Fotografía: cortesía del artista). La acción consiste en intervenir tres árboles muertos, sobre su epidermis muerta, la secuencia de colores que representan el proceso de los cambios en la temperatura mundial puede ser vista por los pobladores de la ciudad. Humaniza los troncos muertos poniendo sobre sus cabeceras piedras traídas desde Polonia. Hay búsquedas a soluciones sobre problemas que nos hermanan, a pesar de los Trumps, Putins, Netanyahus, el mundo, si recuperamos la amistad, puede ser distinto (Penig, abril 2026).