Berlín es una capital fascinante, estructurada para que el artista encuentre, entre sus ordenadas avenidas, la inspiración que hace mucho el sistema hace entender que ha muerto, y sirve para descubrir el empujón que demuele todo muro. La pintura, “malerei” en buen alemán, está fuerte, cargada, como en el buen fútbol, con una potente delantera.
Torsten Schlüter (Alemania, 1959) es un pintor que ha extremado el “plein air painting”. Sube a un avión, a un tren, a una barca, a una moto, y sale en busca de los lugares donde plantar su caballete y recoger los motivos que rebalsan, siempre desde Berlín.
Un observador neófito podría considerar su pintura, hecha en un tiempo corto, fácil; menudo error. Cada obra requiere tener al modelo enfrente, elegirlo, observarlo, dibujarlo muchas veces hasta que encuentre lo que su temperamento necesita; luego, esa observación se vuelve líneas y la traslada al sketchbook o a papeles de medidas diversas. Cuando madura la reflexión, se traspone al gran lienzo. Torsten se formó como arquitecto; esa puede ser una de las justificaciones del placer y movilidad con que quiebra el espacio. Llegamos a verlo junto con Uwe y Utah Schröder; había pospuesto su vuelo desde la India por temor a un misil de Medio Oriente.

Taller en Berlín del artista Torsten Schlüter.
Un caballete sostiene un gran lienzo que está a mitad de proceso. Es fruto de su último viaje a la India, lugar donde se autoexilia alquilando un taller dos meses al año. Carga sus pinceles; le gusta la movilidad del óleo. Pinta, por momentos, pequeños formatos con sutil precisión y delicadeza, descubriendo la poesía del modelo; vale decir que toda la imaginería de sus telas ¡existe! El paisaje natural y la ciudad son las vertientes que le traen sus impulsos; recoge los motivos y los exprime hasta dejar lo esencial en las telas. Cuando soluciona los enormes formatos, sus manos se confunden con las brochas y, con toda su anatomía, se sumerge en la pintura como en una piscina.

Eisern Union. Alte Bundesliga en 2026-27. (Fotografía: cortesía del artista).
Torsten es un hincha acérrimo del equipo de fútbol Unión Berlín, que juega en la Bundesliga y acaba de salvar la categoría. Sus colores comparten el rojo y blanco de la bandera nacional. Su taller es un penthouse desde donde se observa la famosa Torre de Televisión, símbolo de Berlín (en alemán: Berliner Fernsehturm). En ese barrio, hordas de artistas jóvenes tienen sus espacios y buscan ser descubiertos. El taller de Torsten está dividido en dos espacios amplios, aparte de una pequeña cocina, una sala de estar y un infaltable “toilette”. Uno de los espacios transmite la sensación de lugar íntimo, solo para el modelo, los amigos cercanos o quizá el galerista; afuera, una pared donde jugar frontón.
El taller de Berlín y la India se completa con el de la isla al norte de Alemania: Kunstgarten Hiddensee | Torsten Schlüter, en Hiddensee (https://www.torsten-schlueter.de/hiddensee/). De esta manera, su condición de pintor al aire libre se dinamiza en esta triangulación. Para llegar y visitarlo en esa familiar isla, hay que dejar los autos kilómetros antes y tomar una bicicleta o andar; los coches están prohibidos. Cuenta que, en la época de la RDA (República Democrática Alemana), la isla sirvió de refugio para muchos artistas, lugar que podía visitarse y verse como una aldea de creadores.

“TEA IN THE STUDIO”, podcast sobre arte y vida producido en la India en 2026 por Ulrike Jährling. (Fotografía: cortesía del artista).
Es importante el proceso. Cada inicio de algo te obsequia un pequeño logro: pueden ser kilómetros recorridos, todo cuenta. Se puede atisbar, en la obra en general, que su gran meta es seguir creando, continuar viviendo. El artista, en “TEA IN THE STUDIO”, podcast sobre arte y vida producido en la India en 2026 por Ulrike Jährling, deja entrever, como cuando habla sobre las gaviotas: “Al igual que con los búfalos de agua indios o las peleas de gallos indonesias, prefiere usar tiza cuando sale a ‘cazar gaviotas’. Para él, es imposible ignorar a las gaviotas, a las que describe como una sociedad paralela”.
No toda su pintura estuvo impregnada de misticismo. En la época de la caída del muro de Berlín, su obra era oscura; justamente, le debe al encuentro con la India la clarificación de esta, el encuentro con la luz: “Sí, mi pintura se ha vuelto más clara. Quizás mis experiencias en la India también influyan. Todo está interconectado. Pero, al final, siempre se trata de la luz”.
Torsten Schlüter recupera en la pintura el viaje y la luz que cae para todos, sin importar el lado del orbe en que estés (Berlín, mayo de 2026).

Regresando de la India con cuadernos de bocetos llenos. (Fotografía: cortesía del artista).







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