El Perú vive horas decisivas en la antesala de las elecciones generales del 12 de abril , en un escenario marcado por la fragmentación política y el escepticismo ciudadano frente a los candidatos. Más de 27 millones de peruanos están convocados a votar en un proceso que reúne a 35 postulantes a la presidencia , una cifra que refleja la dispersión del panorama político. Diversas instituciones del Estado han intensificado los preparativos logísticos y de seguridad. Según reportes oficiales, más de 61 mil policías y miles de efectivos militares serán desplegados para resguardar el proceso electoral, mientras la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE) coordina el traslado y custodia del material de votación a nivel nacional. Clima de incertidumbre y desconfianza El contexto electoral se desarrolla en medio de preocupaciones por el incremento de la inseguridad ciudadana y los constantes escándalos políticos de los últimos años. De acuerdo con reportes internacionales, existe una percepción extendida de desconfianza hacia la clase política , lo que ha debilitado el vínculo entre la ciudadanía y las instituciones democráticas. En las calles, el sentir ciudadano refleja esta incertidumbre. Comerciantes y trabajadores consultados por distintos medios expresan dudas sobre la capacidad de los candidatos para enfrentar problemas como la delincuencia o la crisis económica. Medidas y advertencias oficiales El Jurado Nacional de Elecciones (JNE) y otros organismos han reiterado la vigencia de normas como la ley seca y las sanciones por incumplir el deber de votar, en un intento por garantizar el orden durante la jornada electoral. A pocos días de los comicios, analistas coinciden en que el país se encamina a una probable segunda vuelta , en medio de un electorado altamente dividido. La jornada del domingo será clave para definir el rumbo político inmediato del Perú .