La valla electoral no solo dejó fuera a partidos con bajo rendimiento. También cerró el paso a más de 20 congresistas y figuras políticas que buscaron mantenerse en el poder desde nuevas agrupaciones o alianzas hacia el próximo Congreso bicameral . El resultado alcanzó a legisladores en funciones, exautoridades y cuadros con alta exposición pública que no lograron convertir notoriedad en respaldo suficiente. La derrota tiene una lectura más amplia que la de un revés individual. Buena parte de los excluidos arrastraba el costo político del actual Legislativo , cuestionado por decisiones polémicas, enfrentamientos con otras instituciones y una producción legislativa que recibió críticas en distintos momentos de su gestión. En varios casos, además, la apuesta fue cambiar de partido para intentar preservar vigencia. Ese tránsito entre siglas tampoco funcionó como salvavidas. Más de 10 partidos incluyeron en sus listas a congresistas o exparlamentarios que intentaban seguir en la escena política, pero varias de esas organizaciones no superaron el mínimo requerido. La fragmentación del sistema de partidos terminó por debilitar a candidatos que llegaron a la contienda con visibilidad, pero sin una base electoral consolidada. El cambio de camiseta no alcanzó Entre los nombres con mayor exposición aparecen Jorge Montoya , que postuló al Senado con SíCreo ; Guido Bellido , que lo hizo con Podemos Perú ; Sigrid Bazán , que intentó llegar a la Cámara de Diputados con Venceremos ; y Edward Málaga , que participó con País para Todos . Ninguno consiguió atravesar la valla con sus respectivas agrupaciones, pese a haber mantenido presencia pública durante el actual periodo parlamentario. La misma suerte alcanzó a otros legisladores que apostaron por partidos con menor arrastre. Isabel Cortez y Nieves Limachi postularon al Senado con Perú Primero ; Óscar Zea y Katy Ugarte compitieron con Progresemos ; y Carlos Zeballos Madariaga junto con Alex Flores participaron con Cooperación Popular . En todos esos casos, el problema no fue solo la candidatura individual, sino la incapacidad de las siglas para sostener una votación competitiva. También quedaron fuera congresistas que buscaron continuidad desde partidos con mayor recordación. En Somos Perú figuraban Héctor Valer , Jorge Morante , Elizabeth Medina y Alex Paredes . En Podemos Perú aparecían Edgar Tello , Francis Paredes y Heidy Juárez . Pese a su presencia en el Parlamento actual, ninguno logró asegurar permanencia en la próxima configuración del Senado o de la Cámara de Diputados . No solo cayó el Parlamento actual La exclusión tampoco se limitó a legisladores en funciones. En el APRA fracasó el intento de retorno de Jorge del Castillo , Mauricio Mulder , Nidia Vílchez , Javier Velásquez Quesquén y Carla García , una señal que vuelve a mostrar las dificultades del partido para recuperar espacio en una elección nacional. La caída de esos nombres confirma que la crisis no golpea solo a bancadas recientes, sino también a estructuras tradicionales que intentaron reactivarse con cuadros conocidos. En Alianza para el Progreso tampoco alcanzó el impulso de figuras con experiencia en el Ejecutivo. Juan José Santiváñez , César Vásquez y César Sandoval , exministros del gobierno de Dina Boluarte , no consiguieron el respaldo necesario para seguir en carrera parlamentaria. En esa misma organización también postulaban César Acuña , Luis Valdez y Elio Riera , en una apuesta amplia por reunir figuras ya instaladas en el escenario político. El caso de Raúl Noblecilla , que participó con Podemos Perú y tampoco prosperó, completa un cuadro en el que la elección parece haber castigado no solo trayectorias individuales, sino una manera de hacer política basada en el reacomodo constante. Queda por ver si la salida de estos nombres abre paso a una renovación real en el Congreso bicameral o si solo anticipa un nuevo ciclo de reciclaje desde otras siglas y con otros rostros.