César Augusto kanashiro Castañeda Bien es conocido que la marca ha jugado un rol fundamental desde tiempos de la revolución industrial, siendo mucho más que un mero identificador de una empresa frente a otras o presentar un simple o llamativo eslogan, también se han consolidado como una herramienta fundamental al momento crear una cultura de fidelidad del cliente para con determinada compañía. Si bien en la actualidad, los caminos de la fidelización son más diversos, el fin sería el mismo: posicionar, mantener y recordar la marca. «La marca se proyecta desde la identidad de la organización, hasta calar su imagen en sus públicos. Se podría asegurar que identidad e imagen son sinónimos de la marca. Ahora bien, la masificación del acceso a Internet hace que, tarde o temprano, todas las marcas tengan que gestionar ese posicionamiento con base en su esencia y valores, pero involucrando esta vez al usuario en un ambiente dinámico e interactivo. Considerar, que es poco probable que exista un colapso planetario de la energía eléctrica que sustenta al Internet y sus servidores, cabe la posibilidad de que, si esto llegase a suceder, todos estos modelos de innovación quedarían prácticamente inservibles y por obligación, habría que volver a métodos tradicionales análogos de otros tiempos. No obstante, existen otras amenazas que podríamos denominar como más probables de cara a un futuro inmediato. En primer lugar, resalta la vulneración al derecho de ser olvidado por hechos ocurridos en el pasado «y que no se desea que sigan estando presentes en ficheros públicos, medios de comunicación u otros medios, como por ejemplo redes sociales. Esta vulneración afecta muy especialmente a la reputación online y a la propia marca personal». Estos factores se han potenciado en la actualidad con el boom de la hiper conectividad, la fácil diseminación de información o desinformación y que pueden desencadenar en el fin de la carrera de una persona o comprometer seriamente su imagen social, trayendo graves consecuencias para el desenvolvimiento de su vida. Durante la mayor parte de la historia humana, el factor común ha estado marcado por el desconocimiento y un muy pobre acceso a la información por parte de la mayoría de la población, pero en la actualidad la situación cambió de manera diametral. Cualquier individuo con un acceso de red, un dispositivo que le permita navegar por Internet y conocimientos básicos para realizar búsquedas y extraer información es más que suficiente para acceder a la gran cantidad de información que se tiene a nivel global. La generación, el procesamiento y la transmisión de la información se han convertido en fuentes fundamentales de la productividad y el poder, debido a las nuevas condiciones tecnológicas que surgen en este período histórico. La masificación de Internet y el constante desarrollo de sus tecnologías relacionadas han traído cambios dramáticos en la vida de sujetos particulares y empresas, principalmente en la forma en la que estos interactúan con otros para cualquiera que sea su finalidad. Así, la economía digital se empodera a pasos constantes de las actividades de los seres humanos, haciendo que la información se transmita de forma masiva a muy bajos costos, provocando que sobre todo las empresas, saquen provecho de esta situación con mecanismos innovadores. En este contexto, los datos personales son unos de los activos más controversiales, ya que permite a las empresas mejorar sus servicios, pero a la vez también utilizar dicha información de formas que potencialmente pueden entrar en conflicto con el derecho humano a la privacidad. Esta problemática que encaja sobre todo en una regulación legal aún presenta un desarrollo incipiente en el planeta. En unos países empieza el debate, mientras que, en otros, el tema aún no es un asunto preponderante, pero ¿qué son los datos personales? Según la Unión Europea, «son cualquier información relativa a una persona física viva identificada o identificable. Las distintas informaciones, que recopiladas pueden llevar a la identificación de una determinada persona, también constituyen datos de carácter personal». Evidentemente, en la vida real, esto no trae ningún beneficio al usuario, que lo único que hace es construir una vida artificial en mundo virtual. el uso del juego por parte de distintas empresas o marcas en sus aplicaciones de la web genera cada vez mayor interés por parte del usuario, debido a que, el uso de la interactividad y el reto provocan la motivación y el deseo de participar. El análisis de diferentes fuentes y datos sobre esta tecnología, ponen de manifiesto un panorama muy alentador en cuanto a sus alcances, potencialidades y grados de adopción por parte de los usuarios, en especial los nativos digitales, principalmente porque estos últimos toman de forma natural al entorno virtual como lugar de encuentro social.