Uno de los casos más emblemáticos del periodismo de investigación a nivel internacional fue el Caso Watergate. En este caso, los periodistas Bob Woodward y Carl Bernstein emprendieron una investigación que en ese entonces involucraba al presidente Richard Nixon con una trama de espionaje y sabotaje a través de la ilegal instalación de equipos de escucha en la sede del comité del Partido Demócrata. Dicho caso produjo no solo la renuncia del entonces presidente, sino todo un suceso que, desde ese entonces hasta la fecha, ha hecho que casos emblemáticos lleven el sufijo –gate para darse a conocer ante la opinión pública.
Es justamente en ese contexto que un caso ha pasado completamente desapercibido a nivel de la opinión pública. No se ha mencionado en noticieros nacionales en nuestro país y mucho menos en aquellos pertenecientes a grandes conglomerados de medios. Solo ha sido la prensa independiente y con cierta tendencia progresista quien está hablando de este tema que, de lejos, merecía tener actualmente mayor presencia en los medios, ya que se trata no solo de un claro caso de injerencia política, sino de colaboracionismo de ciertos gobiernos de América Latina con un gobierno extranjero. Estamos hablando, por supuesto, del destape del caso de los audios del Hondurasgate.
Hace unos días, el medio de comunicación Canal Red América Latina, parte del medio español Canal Red del politólogo español Pablo Iglesias, conocido por haber sido el líder del partido progresista Podemos, lanzó una serie de audios que han producido un escándalo político en el país centroamericano de Honduras. Hasta este momento, solo la prensa hondureña e internacional se ha hecho eco de la información. Cabe destacar que dichos audios, que se conoce son 37 hasta el momento, han sido sometidos a un peritaje forense con el cual queda, de por sí, más que garantizada su autenticidad.
La filtración proviene de audios de WhatsApp, Signal y Telegram que se registraron durante los meses de enero y abril del 2026, en donde, en pocas palabras, se destapa la injerencia conjunta de los gobiernos de Donald Trump en Estados Unidos y de Benjamín Netanyahu en Israel para liberar al expresidente de Honduras, Juan Orlando Hernández, hasta hace poco en la cárcel por narcotráfico. Para quienes no conozcan al abyecto personaje en cuestión, fue uno de los gobernantes más corruptos, tanto que en su momento se pidió su extradición a los Estados Unidos al haber sido acusado de participar en una conspiración violenta de narcotráfico para enviar aproximadamente 400 toneladas de cocaína al país del norte entre los años 2004 y 2022. Para ello usó sus influencias en la política para traficar con cárteles como el de Sinaloa al mando del Chapo Guzmán, a lo que se suman denuncias por uso de armas de fuego que terminaron condenándolo a 45 años en prisión.
Este año nada más, previa coyuntura del bombardeo y secuestro de Nicolás Maduro en Venezuela, el gobierno de Donald Trump, ese mismo que hablaba de librar una guerra frontal contra las drogas combatiendo al inexistente y fantasioso Cartel de los Soles, le concedió el indulto presidencial al corrupto de Juan Orlando Hernández en diciembre del 2025. Por si algún despistado creyó de verdad la mentira de que fueron las drogas y no el petróleo lo que hizo que se bombardeara a un país hermano en el continente. Este último hecho se terminaría confirmando en las subsiguientes semanas con los ataques en contra de la República Islámica de Irán, para lo cual, y con una más que amenazada Delcy Rodríguez al mando de Venezuela, se aseguraron el petróleo que no podrían negociar durante la guerra.
En uno de los primeros audios, que data del 20 de enero del 2026, se puede escuchar al mismísimo Juan Orlando Hernández reconocer que el dinero del indulto provino de Israel y que Netanyahu tuvo mucho que ver en el hecho de que este saliera de la cárcel. Nada sorprende que un gobierno sionista y genocida como el de Israel quisiera no solamente tener operadores políticos en los medios de comunicación, sino, y como es el caso del psicopático Javier Milei, tener peones en gobiernos de América Latina que les brindaran influencia política. Esto ciertamente no se limita, como veremos más adelante, a una simple simpatía política e ideológica, sino a una clara intención de influir económica y geopolíticamente en este país centroamericano.
Como sabemos, hace poco Honduras tuvo un gobierno de izquierda liderado por Xiomara Castro de Zelaya, del partido Libre, que abiertamente se mostró en contra de alinearse con el gobierno de Trump y que en más de una ocasión se sumó a las corrientes progresistas del continente. Ante ello, y con una clara injerencia de los norteamericanos en su proceso electoral, se garantizó el triunfo de Nasry Asfura, del Partido Nacional de Honduras (partido de Hernández). Cabe destacar que dicho triunfo se vio cuestionado por irregularidades en el proceso, en este caso en desmedro del candidato Salvador Nasralla, del Partido Liberal de Honduras, que acabó segundo en el conteo.
Asimismo, también se revela en los audios la creación, tanto con fondos del gobierno hondureño como de aportes millonarios de Javier Milei, de una plataforma informativa que atacara a los gobiernos progresistas de Gustavo Petro en Colombia, Claudia Sheinbaum en México y la familia Zelaya en Honduras, y que a toda costa trataría de impedir el triunfo de Iván Cepeda en las próximas elecciones colombianas. Asimismo, también se buscaría reducir por la fuerza la influencia china dentro del mercado latinoamericano. Es más, si nos centramos nuevamente en el caso hondureño, también se detalla en los audios cómo se logró expulsar, a través de un lawfare judicial, a miembros del Consejo Nacional Electoral y a un magistrado del Tribunal de Justicia Electoral, tras hacer caer al fiscal general y a la presidenta de la Corte Suprema comprando votos. Todo ello en complicidad y clara injerencia de gobiernos extranjeros.
Si nos centramos en los medios escritos, el diario La Jornada de México, Página 12 en Argentina y medios internacionales como Euronews, Infobae o Al Jazeera vienen haciendo eco y seguimiento de los audios. Hasta el momento, ni el gobierno norteamericano, israelí, argentino y mucho menos el actual presidente de Honduras, Nasry Asfura, han salido a la palestra a desmentir o contestar lo que ha venido difundiéndose en esos audios. Como reza el dicho, el que calla otorga y esto, que no se ha difundido en lo absoluto en nuestro país, puede ser un adelanto de lo que puede ocurrir en esta segunda vuelta, sobre todo teniendo en cuenta que el embajador puesto por Donald Trump, Bernie Navarro, ya ha salido públicamente a presionar por la resistencia del gobierno interino de José Balcázar de hacerse con aviones F-16, hecho que terminó de revelar una conspiración de mandos militares que pasaron por encima del jefe supremo de las Fuerzas Armadas para forzar esta compra. Con todo lo que se viene conociendo, habrá que estar necesariamente más alertas e informados que nunca.










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