La prevención de desastres volvió a instalarse como un tema de alcance nacional luego de que el Ministerio del Ambiente y el Instituto Geofísico del Perú pusieran en marcha un sistema de monitoreo y alerta temprana en cinco quebradas de alto riesgo de la Cordillera Blanca, en Áncash. La medida se conoce en paralelo a un estudio de CENEPRED que advierte que 25,468 centros poblados del país presentan probabilidad de riesgo muy alto por movimientos en masa durante el período abril-junio de 2026.
Prevención en una temporada crítica
Según informó el Minam, el sistema permitirá supervisar en tiempo real las quebradas Cojud, Casca-Llaca, Llullan, Mancos-Tinco y Llanganuco para anticipar flujos de detritos, huaicos, aluviones y deslizamientos. La entidad precisó además que el convenio con el Gobierno Regional de Áncash contempla la implementación de 32 equipos de difusión receptores-bocinas, con una inversión de S/ 87,456. En paralelo, CENEPRED indicó que la población más expuesta a riesgo muy alto por movimientos en masa se concentra en departamentos como Huánuco, Áncash, Piura, Amazonas y Junín. El reporte también advierte exposición de viviendas, establecimientos de salud, locales educativos y superficie agrícola. La lectura de fondo es clara: aunque las emergencias no siempre irrumpen en Lima, sus efectos golpean a miles de familias y comprometen servicios básicos, producción y conectividad en varias regiones del país.







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