Expresidente Martín Vizcarra anuncia pérdida de riñón tras operación tardía
El expresidente Martín Vizcarra informó que perdió el riñón izquierdo luego de una intervención quirúrgica realizada el miércoles 21 de enero por un cólico renal provocado por una obstrucción. Según su testimonio, los dolores se iniciaron el 3 de enero, pero la operación se efectuó 18 días después, un retraso que —asegura— terminó por agravar de forma irreversible su condición. “El riñón izquierdo lo perdí por la demora”, sostuvo.
Jimmy Trujillo•23 de enero de 2026•2 min de lectura•491 palabras•31 lecturas
El expresidente Martín Vizcarra informó que perdió el riñón izquierdo luego de una intervención quirúrgica realizada el miércoles 21 de enero por un cólico renal provocado por una obstrucción. Según su testimonio, los dolores se iniciaron el 3 de enero, pero la operación se efectuó 18 días después, un retraso que —asegura— terminó por agravar de forma irreversible su condición. “El riñón izquierdo lo perdí por la demora”, sostuvo.
Vizcarra también denunció que permanece esposado a la cama en la clínica privada Repromedic (Lima), una medida que —según su versión— afecta su rehabilitación. Afirmó que las esposas sujetas a sus pies limitan su movilidad y complican las indicaciones médicas posteriores a la cirugía. En su pronunciamiento, vinculó la decisión a un contexto político y sostuvo que buscan “doblegarlo”, rechazando que la restricción sea compatible con un tratamiento oportuno y seguro.
De acuerdo con el comunicado del centro de salud, durante el procedimiento se extrajeron dos cálculos del uréter y uno del riñón derecho. Además, se detectó una estenosis ureteral severa que derivó en una hidronefrosis avanzada, cuadro que suele asociarse a un deterioro progresivo de la función renal cuando existe obstrucción persistente.
La intervención se realizó alrededor del mediodía y tuvo una duración aproximada de una hora, según lo informado por los especialistas. El reporte médico advirtió que la obstrucción de mayor gravedad se localiza en el uréter izquierdo, por lo que se dispuso la realización de exámenes adicionales para determinar el nivel de daño y planificar una cirugía correctiva en el corto plazo, ante el riesgo de un deterioro mayor del funcionamiento renal.
En paralelo a lo clínico, el caso tomó un cariz político y de derechos en salud: Vizcarra insiste en que su evolución requiere condiciones de recuperación adecuadas y cuestiona que las medidas de seguridad se mantengan incluso durante su estancia médica, lo que —afirma— impide que el tratamiento se desarrolle con normalidad.
El 21 de enero, día de la operación, Vizcarra fue trasladado desde el penal de Barbadillo hacia la clínica Repromedic, ubicada en Jesús María. En el último mes, según su entorno, acudió en cuatro ocasiones al mismo centro de salud. Un día antes, había asistido al Hospital de Vitarte para una cita de urología, dentro del seguimiento de su condición.
Imágenes difundidas por la prensa mostraron al exmandatario en silla de ruedas, vestido con indumentaria hospitalaria, mientras era preparado para ingresar al área de operaciones. Ese registro reforzó la narrativa de su equipo sobre un cuadro de dolor sostenido y deterioro acumulado durante semanas.
Mientras continúan las evaluaciones médicas por la afectación del sistema urinario y el posible procedimiento correctivo anunciado por la clínica, Vizcarra mantiene su denuncia pública: sostiene que el retraso en la intervención tuvo consecuencias irreversibles y que el régimen de seguridad impuesto durante su recuperación “dificulta” su tratamiento. El episodio abre una discusión inevitable sobre el equilibrio entre custodia penitenciaria y condiciones clínicas de recuperación cuando un paciente requiere atención especializada.
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