La jornada postelectoral en el Perú quedó marcada este martes 14 de abril por un mensaje que busca enfriar la confrontación política: la Misión de Observación Electoral de la Unión Europea afirmó que no existen elementos objetivos para sostener una narrativa de fraude en las Elecciones Generales 2026 , aunque sí advirtió que los problemas logísticos registrados en Lima comprometieron parte del desarrollo del proceso. Según la jefa de la misión, la eurodiputada Annalisa Corrado , los retrasos en la instalación de mesas y la imposibilidad de votar en 13 locales de San Juan de Miraflores, Lurín y Pachacámac afectaron una jornada que ya era compleja por la atomización partidaria y la extensión de la cédula electoral. Proceso bajo presión De acuerdo con la evaluación preliminar difundida por la misión europea, el aplazamiento de la votación en esos locales permitió resguardar el derecho al sufragio de miles de ciudadanos que no pudieron emitir su voto el domingo 12 de abril . Corrado sostuvo que, salvo ese episodio, la organización general fue adecuada y remarcó que más de 150 observadores siguieron el proceso en el país. La misión permanecerá en el Perú hasta la eventual segunda vuelta y presentará un informe final en agosto. Conteo en marcha y clima político tenso Mientras tanto, la ONPE mantiene habilitada su plataforma de resultados en tiempo real y el conteo oficial seguía avanzando este martes. En paralelo, el proceso entró en una fase especialmente sensible por las denuncias y cuestionamientos surgidos tras las demoras en la distribución del material electoral. La Junta Nacional de Justicia ya inició una investigación preliminar contra el jefe de la ONPE , Piero Corvetto , por estos hechos. En medio de esa tensión, la observación internacional aparece hoy como un factor clave para contener la desinformación y devolver algo de calma a una ciudadanía agotada por la incertidumbre.