Por Dustin Rubina Montoya Como bien reza el dicho: “Pueblo chico, infierno grande” y Huánuco, como era de esperarse, no es para nada la excepción, menos cuando se trata de enfrentarnos entre nosotros. Y es que, hace unos días nada más, se desarrolló el certamen de belleza Miss Perú Huánuco en donde quedaron finalistas dos señoritas, una de ellas la representante de Ambo y la otra de Tingo María, resultando como ganadora la primera. En primera instancia, las cosas podrían haber quedado ahí, siendo que la belleza es algo subjetivo e, independientemente de la ganadora, cada cual habría tenido su favorita hasta el último. Eso sí, las redes en los subsiguientes días estallaron mostrando una cara nuestra que lamentablemente se hace más común, la de ese antagonismo que Huánuco y Tingo María han mostrado desde hace un tiempo. Ahora, fuera lo de frívola que pueda ser la premisa de un certamen de belleza como punto de origen de un tema tan serio como este, no es para nada sorpresa que la misma regresa cada vez que se mencione por ejemplo las diferencias respecto del potencial turístico de cada ciudad y en donde, valgan verdades, fuera de que Huánuco ha tratado de mejorar su oferta a nivel ciudad para el turismo, no es nada a comparación de la cantidad de atractivos y geografía selvática que tiene Leoncio Prado como tal y Tingo María en particular, haciendo que muchos de ellos no se sientan parte de Huánuco o renegando en muchos aspectos de ser parte del departamento. En ese sentido, no podemos negar que el tema no se limita a la cuestión turística, sino que a eso se suma el hecho de que los diversos gobiernos regionales que han pasado por Huánuco tienen una importante deuda histórica que pagar con la capital de Leoncio Prado. Obras como hospitales, carreteras, sistemas de agua potable e infraestructura vienen siendo paralizadas y, según algunas estimaciones, tendríamos 20 obras de este tipo que actualmente no avanzan si nos centramos en esta área geográfica en particular. Este tipo de coyuntura ha generado que frentes de defensa y organizaciones de la sociedad civil tingalesa se movilicen en más de una oportunidad a la provincia, siendo en muchos casos acusados de ser plataformas políticas, desestimando sus reclamos y postergando el ser escuchados. Eso sí, estas mismas voces, que efectivamente tienen motivos válidos para plantear reclamos ante la inacción de las autoridades regionales, son las mismas que han planteado cuestiones como la creación del departamento de Leoncio Prado o del departamento del Alto Huallaga en este tipo de crisis y conflictos sociales. Como dijimos anteriormente, Tingo, a diferencia de Huánuco, tiene una economía más basada en el turismo y productos como el café y el cacao, esto por el mismo hecho de ser ceja de selva. Mientras que Huánuco, por su parte, es sierra, razón por la que algunos consideran que su condición amazónica es incompatible con una administración política y económica centrada más en los Andes. A eso se suma el vínculo más cercano que tiene Leoncio Prado con otros departamentos como Ucayali y San Martín, con los cuales comparten más cosas en común, tanto a nivel geográfico como económico. Ahora, si nos retrotraemos un poco en la historia, hubo un periodo conocido como la colonización de la selva peruana, en donde se integró esta parte geográfica del país, dejando durante este mismo proceso un sentido de pertenencia bastante marcado en la población, el mismo que sigue siendo bastante fuerte. Eso sí, para que una anexión de este tipo pudiera llegar a suceder, se necesitaría de una iniciativa en el congreso y un proceso de delimitación territorial, cosa bastante lejana en la actual coyuntura. Eso sí, podríamos afirmar categóricamente que existe de algún modo algo parecido a un separatismo tingalés. Yo diría que sí, pero, a comparación de otras realidades, esta no pasa de ser una amenaza que surge durante conflictos sociales, pero que, a mi parecer, es necesario empezar a ponerle atención. Considero que seguir postergando las necesidades de los tingaleses podría hacer que en el futuro este tipo de corrientes empiecen realmente a tener una presencia política que a largo plazo podría terminar fracturando a Huánuco y reduciéndonos aún más en el mapa. Con el riesgo de no sonar alarmista, el próximo gobernador regional va a tener mucho trabajo en ese aspecto. Sin irnos demasiado lejos, durante la represión sucedida contra el sur del Perú, posterior a la caída del expresidente Castillo, empezaron a sonar voces que hablaban de dividir el territorio nacional, impulsando la independización de nuestro territorio. Algo así como sucede en Corea, por ejemplo, que está dividida entre el norte y el sur, o como fue Vietnam en su momento antes de su unificación. Afortunadamente, este tipo de iniciativas fueron rechazadas en su momento, siendo, como suele ser en la mayoría de los casos, deseos de una pequeña élite local que ve en el separatismo la posibilidad de una soberanía que les permit