El expresidente de Estados Unidos , Donald Trump , intensificó su discurso frente a Irán al plantear nuevas condiciones para un eventual acuerdo de paz, acompañadas de amenazas directas contra infraestructura estratégica del país. A través de un mensaje público, advirtió que, de no alcanzarse una conciliación en el corto plazo y si no se garantiza la apertura del estrecho de Ormuz , se podría proceder con la destrucción de instalaciones clave como centrales eléctricas, pozos petroleros y la isla de Kharg , uno de los principales puntos de exportación energética iraní. Entre los objetivos mencionados también figuran las plantas desalinizadoras, infraestructura crítica para el suministro de agua en la región del Golfo , donde las reservas de agua dulce son limitadas. Trump señaló que estas instalaciones no han sido atacadas hasta el momento de forma deliberada, pero las incluyó dentro de posibles acciones futuras. El mensaje se enmarca en una narrativa de presión que el exmandatario justifica como respuesta a décadas de confrontación con el régimen iraní , al que responsabiliza por múltiples conflictos en la región. Irán rechaza condiciones Desde Teherán , la respuesta fue inmediata. Autoridades iraníes calificaron las propuestas estadounidenses como “poco realistas, ilógicas y excesivas”, descartando que exista una base viable para un acuerdo bajo los términos planteados. Según voceros del Ministerio de Asuntos Exteriores , aunque se han recibido mensajes indirectos que sugieren una disposición al diálogo, la prioridad del país continúa siendo la defensa frente a lo que consideran una agresión externa. “Nuestra postura es clara. Estamos bajo ataque, y todos nuestros recursos están orientados a protegernos”, sostuvo el portavoz Esmaeil Baghaei durante una conferencia de prensa. En paralelo, el parlamento iraní evalúa la posibilidad de retirarse del Tratado de No Proliferación Nuclear , una señal que podría escalar aún más las tensiones geopolíticas. Esta eventual decisión marcaría un punto de inflexión en la relación con la comunidad internacional, en medio de acusaciones persistentes sobre el desarrollo de capacidades nucleares. Expectativa de negociación En Washington , el discurso oficial refuerza la idea de que existen fisuras dentro del sistema político iraní que podrían abrir espacio para negociaciones. El secretario de Estado, Marco Rubio , señaló que la administración estadounidense ha recibido señales privadas que indicarían una mayor disposición al diálogo por parte de ciertos sectores del poder en Irán . “Hay comunicaciones que no se habían visto en el pasado. Eso refleja que algunos actores están considerando nuevas opciones ”, afirmó en declaraciones televisivas. Estas afirmaciones, sin embargo, contrastan con la postura pública del gobierno iraní , que niega avances concretos en negociaciones formales. El escenario actual evidencia una creciente tensión, marcada por discursos confrontacionales y señales contradictorias sobre la posibilidad real de un acuerdo. En este contexto, la situación se mantiene abierta y volátil, con implicancias no solo para ambos países, sino para la estabilidad energética y política de toda la región del Golfo .