El Gobierno de José Antonio Kast inició un incremento significativo en los precios de los combustibles en Chile , en un contexto marcado por tensiones internacionales y restricciones fiscales internas. La medida, que entró en vigor este jueves, responde al impacto de la crisis energética global derivada del conflicto en Medio Oriente , particularmente por las limitaciones en el tránsito petrolero a través del estrecho de Ormuz , una ruta clave para el suministro mundial. El anuncio ha generado reacciones inmediatas en diversos sectores, especialmente en el transporte. Representantes gremiales calificaron el aumento como una decisión difícil de sostener en el corto plazo. Desde el Ejecutivo , sin embargo, se ha defendido la medida como una respuesta necesaria frente a lo que el Ministerio de Hacienda describe como uno de los mayores shocks recientes en el mercado energético, en un escenario de marcada estrechez fiscal. Ajuste directo El alza se produce tras la modificación del Mecanismo de Estabilización de Precios de los Combustibles (Mepco) , instrumento que históricamente ha permitido amortiguar variaciones bruscas en los precios. Con el cambio, el Estado reduce su intervención y traslada de manera más directa el costo internacional al consumidor final. De acuerdo con estimaciones oficiales, mantener el esquema anterior implicaba un gasto cercano a los 140 millones de dólares semanales , una cifra considerada insostenible en el actual contexto fiscal. Especialistas interpretan la decisión como una “ estrategia de shock ”, orientada a ajustar rápidamente los precios y evitar un mayor deterioro de las cuentas públicas. Este enfoque contrasta con políticas adoptadas en crisis anteriores, donde se optó por reforzar los mecanismos de contención. En esta ocasión, el gobierno privilegia una corrección inmediata del mercado, en línea con su orientación económica. Medidas paliativas En paralelo al incremento, el Ejecutivo implementó un conjunto de medidas compensatorias para mitigar el impacto en la población. Entre ellas destacan el congelamiento de tarifas del transporte público hasta fin de año, subsidios a la parafina para calefacción y la entrega de un bono mensual de 110 dólares a taxistas durante seis meses . Analistas señalan que estas acciones buscan equilibrar el ajuste económico con la estabilidad social, aunque advierten que su efectividad dependerá de la duración de la crisis internacional y del comportamiento de los precios del petróleo . Desde una perspectiva más amplia, economistas consideran que la medida adoptada por Chile responde a una tendencia global: países importadores de energía están reconfigurando sus políticas frente a un escenario de volatilidad sostenida. En ese sentido, el caso chileno se presenta como una adaptación a condiciones externas adversas, más que como una decisión aislada. El debate, sin embargo, permanece abierto. Mientras algunos destacan la solidez del modelo chileno en la gestión de hidrocarburos, otros subrayan los desafíos que enfrentan economías como la peruana , donde la dependencia energética, la debilidad institucional y la falta de previsión agravan el impacto de este tipo de crisis.