La propagación del virus Coxsackie, conocido como la enfermedad de "mano-pie-boca", ha activado una alerta epidemiológica en 18 regiones del país tras confirmarse que los contagios duplican los registros del año anterior. Milwar Ubilluz Trujillo, epidemiólogo del Instituto Nacional de Enfermedades Neoplásicas (INEN), advirtió que la agresividad del brote en menores de cinco años está forzando a las instituciones educativas a evaluar el retorno a la virtualidad en zonas con deficiencias sanitarias.
El especialista precisó que este enterovirus, que se transmite por vía fecal-oral y contacto con superficies contaminadas, encuentra su mayor caldo de cultivo en guarderías y centros de educación inicial. Según el reporte epidemiológico, el incremento de casos responde a una mayor circulación del virus en espacios donde el juego compartido y el uso de servicios higiénicos carecen de la supervisión necesaria para garantizar una desinfección efectiva.
Ubilluz Trujillo sostuvo que, aunque la enfermedad suele resolverse en un periodo de siete días, su capacidad de contagio es tan alta que ya ha provocado la suspensión de actividades presenciales en algunos colegios privados. La medida busca contener la aparición de nuevos brotes, definidos institucionalmente cuando se detectan más de dos casos relacionados en un mismo entorno escolar o geográfico.
Déficit sanitario y riesgo escolar
La principal barrera de contención contra el Coxsackie es el lavado de manos con agua y jabón durante al menos tres minutos, una recomendación que choca directamente con la realidad estructural del país. El epidemiólogo advirtió que en comunidades vulnerables donde no existe red de agua potable o saneamiento básico, la higiene preventiva es impracticable, lo que deja a los menores expuestos a una transmisión persistente.
Ante este escenario, Ubilluz Trujillo planteó que las autoridades educativas deben priorizar la modalidad virtual en aquellos centros que no puedan garantizar agua corriente o personal de vigilancia sanitaria. "El alcohol en gel es un paliativo, pero no sustituye al agua; sin el recurso básico, las escuelas se convierten en puntos críticos de infección", manifestó el médico respecto a las brechas de infraestructura que complican el control del brote.
En regiones como Huánuco, la presencia del virus ya ha sido detectada en diversas localidades, aunque la falta de reportes actualizados impide dimensionar la magnitud exacta de la incidencia local. El especialista indicó que, si bien el cuadro clínico suele ser leve en adultos, el escozor y las erupciones cutáneas en niños generan una presión asistencial que obliga a los padres a retirar a los menores de las aulas para evitar una crisis de salud mayor.
Vigilancia en los centros iniciales
El protocolo actual establece que el periodo de incubación del virus oscila entre las 24 y 48 horas, lo que permite una propagación silenciosa antes de la aparición de las primeras llagas bucales. Ubilluz Trujillo recomendó que los docentes mantengan una vigilancia estricta sobre los síntomas iniciales para activar el aislamiento inmediato, una medida que depende enteramente de la capacidad de respuesta rápida de cada centro educativo.
El desenlace de esta alerta epidemiológica dependerá de las decisiones que tomen las Direcciones Regionales de Salud y Educación en las próximas semanas respecto a la presencialidad. La tensión se mantiene entre la necesidad de continuidad académica y la incapacidad del Estado para proveer las condiciones mínimas de higiene en los distritos con mayores índices de pobreza, donde el Coxsackie ha encontrado su mayor espacio de expansión.










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