Los residentes del pueblo joven Aparicio Pomares denunciaron el abandono sistemático de las obras de saneamiento en la carretera hacia Nauyan Rondos, un proyecto que arrastra cinco años de paralizaciones e incumplimientos. Actualmente, el sector comprendido entre la avenida Jactay y la plaza de Loma Blanca presenta buzones sin tapa y efluentes de desagüe expuestos, lo que constituye un foco infeccioso crítico para la población local.
La situación se agravó hace aproximadamente un mes, cuando la última intervención física en la zona fue suspendida sin que la Municipalidad Provincial de Huánuco ni Seda Huánuco aseguraran las excavaciones. Según el testimonio de los afectados, la vía presenta hoyos de gran profundidad sin señalización técnica, lo que ha convertido el tránsito peatonal y vehicular en un riesgo constante, especialmente para los menores de edad que circulan hacia sus centros educativos.
El impacto ambiental se concentra en el tramo que sube por la Cruz Verde hasta la capilla de Loma Blanca, donde el colapso de las redes de alcantarillado genera olores fétidos que los vecinos califican de insoportables. La exposición de aguas servidas en plena superficie no solo degrada la calidad de vida en el barrio, sino que amenaza con desatar brotes de enfermedades gastrointestinales y dermatológicas en las familias del sector.
Un lustro de promesas y parálisis técnica
La obra ha sido abandonada en dos oportunidades fundamentales durante los últimos cinco años, dejando una infraestructura inconclusa que se deteriora con el clima y el paso de los vehículos. Las mallas de seguridad naranja, que originalmente debían cercar las zonas de excavación, se encuentran hoy rotas o sepultadas bajo el lodo, evidenciando una falta de supervisión por parte de la comuna provincial y la empresa prestadora de servicios de saneamiento.
En el lugar se observa que las armaduras de hierro de los buzones en construcción están expuestas a la corrosión, lo que compromete la integridad estructural de la futura red si es que los trabajos se retoman sin una evaluación previa. Esta negligencia técnica no solo representa un perjuicio económico para el erario público por el probable reestudio de costos, sino que mantiene bloqueado el desarrollo urbano de una de las zonas periféricas más densamente pobladas.
El malestar ciudadano se extiende también a los transportistas que cubren la ruta hacia Nauyan Rondos, quienes deben maniobrar entre zanjas abiertas y sedimentos acumulados en la calzada. El estado actual de la vía, convertida en un camino de trocha con hundimientos provocados por la humedad del desagüe, ha incrementado el riesgo de accidentes y el desgaste prematuro de las unidades de transporte público y mototaxis que sirven a la zona.
Tensión sanitaria y el silencio institucional
Hasta el momento, la Municipalidad Provincial de Huánuco no ha emitido un cronograma oficial para el reinicio de las labores ni ha explicado los motivos técnicos o financieros que llevaron a la empresa contratista a retirarse del lugar. Los vecinos han solicitado formalmente la intervención de la Defensoría del Pueblo para que actúe de oficio ante lo que consideran una vulneración directa al derecho a la salud y a la seguridad pública.
La incertidumbre sobre el futuro del alcantarillado en Aparicio Pomares mantiene la tensión en ascenso, mientras la comunidad advierte sobre posibles medidas de fuerza si los buzones no son sellados de inmediato. El siguiente paso institucional dependerá de la capacidad de respuesta de Seda Huánuco, que debe determinar si el problema responde a una falla en el diseño del proyecto o a una falta de presupuesto que podría prolongar la crisis sanitaria de forma indefinida.








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