El alza del combustible volvió a colocar al sector transporte en el centro de la agenda nacional. Gremios de carga y de pasajeros advirtieron que este 15 de abril podía convertirse en un punto de quiebre si el Ejecutivo no atendía su pedido de subsidios al diésel , en medio de denuncias por mayores costos operativos y pérdida de rentabilidad. Diversos reportes publicados hoy señalaron que la posibilidad de una paralización seguía sobre la mesa, aunque con posiciones distintas entre dirigentes sobre su alcance y fecha exacta de ejecución. Los transportistas sostienen que el incremento del combustible ha deteriorado seriamente su economía. Algunas organizaciones afirman que operan con pérdidas desde hace varias semanas y que el encarecimiento del diésel ha impactado tanto al transporte urbano como al servicio de carga . Según esas versiones, el reclamo apunta a un “ salvataje” temporal que les permita seguir operando sin trasladar todo el sobrecosto al pasajero o al precio final de los productos. Presión sobre el bolsillo ciudadano El conflicto no es menor. Si la protesta escala, podría afectar el abastecimiento, la movilidad urbana y el costo de bienes básicos en distintas ciudades. Para miles de peruanos, el problema deja de ser sectorial y pasa a sentirse en el gasto diario . Hasta el cierre de esta jornada, el debate seguía abierto entre el pedido de apoyo estatal y la necesidad de evitar una mayor presión fiscal . Lo cierto es que el combustible volvió a convertirse en un factor sensible en la economía doméstica y en un frente que el Gobierno tendrá que atender con rapidez para evitar un conflicto mayor .