Austria mantiene desde hace años límites de velocidad de 100 km/h en varios tramos de autopista para vehículos de gasolina y diésel, una medida amparada en su ley de protección del aire conocida como IG-L. La norma busca reducir la contaminación y se activa o se mantiene en función de los niveles de polución en esas vías.
Los tramos afectados corresponden a autopistas como la A1, A2, A9, A10, A12, A13 o A14, donde pueden aplicarse esos topes de 100 km/h en lugar del límite ordinario. La restricción recae sobre los vehículos convencionales de gasolina y diésel.
Exención para eléctricos e hidrógeno, no para híbridos enchufables
La propia norma austríaca contempla una excepción para los eléctricos puros y los modelos con pila de combustible de hidrógeno, que pueden quedar exentos de estas limitaciones y circular hasta el límite ordinario de 130 km/h cuando la señalización lo permite. Esa excepción no alcanza, en cambio, a los híbridos enchufables, según la información difundida.
El sistema austríaco no es el único caso de restricciones locales en Europa. En Barcelona, por ejemplo, los vehículos más contaminantes pagan más por estacionar, dentro de un contexto en el que la Unión Europea ha endurecido sus normas sobre emisiones de CO2, ha impulsado el vehículo eléctrico y ha extendido las zonas de bajas emisiones en las principales ciudades.
La propuesta de un activista austríaco
El debate volvió a cobrar protagonismo después de que Günther Fehlinger-Jahn, economista y activista austríaco, planteara llevar a Europa ese límite de 100 km/h. En marzo de 2026 propuso aplicarlo específicamente a los vehículos de gasolina, con el argumento de que permitiría reducir el consumo, las emisiones y la dependencia del petróleo, además de mejorar la seguridad vial.
Meses después, Fehlinger-Jahn amplió su planteamiento y pidió directamente a la Unión Europea un límite máximo común de 100 km/h en autopistas y grandes carreteras. En esa segunda propuesta ya no distinguía entre tecnologías y hablaba de una velocidad máxima general para todos los vehículos, con el objetivo de unificar las normas entre países.
Sin propuesta legislativa en Bruselas
A día de hoy no consta ninguna propuesta legislativa de la Comisión Europea para introducir este límite ni una norma comunitaria en tramitación. Se trata de una iniciativa personal que tendría que convertirse primero en una propuesta oficial y superar el correspondiente proceso legislativo antes de poder traducirse en una nueva obligación para los conductores europeos.










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