El colectivo Football Supporters Europe y la Sport & Rights Alliance pidieron a todas las candidaturas a la presidencia de la FIFA que prioricen los derechos humanos, tras denunciar que el Mundial 2026 se centró en la búsqueda de ingresos récord por encima de la justicia y la igualdad. Ambas organizaciones publicaron este martes un informe titulado "Beneficios por encima de las personas: El Mundial Masculino de la FIFA 2026".
El documento, de 50 páginas, sostiene que la competición evidenció "el fracaso de la dirección de la FIFA a la hora de aplicar sus propias políticas de derechos humanos" y plantea la necesidad de una reforma de su gobernanza que integre estos derechos y el buen gobierno en sus estructuras de liderazgo y toma de decisiones.
Qué denuncia el informe
El texto alude a "un torneo marcado por un clima de temor en un contexto de detenciones y deportaciones masivas de inmigrantes; prohibiciones de visado discriminatorias; barreras de coste y accesibilidad para aficionados, jugadores y periodistas; normas ambiguas de salvaguarda y elegibilidad; y la falta de un acceso eficaz a mecanismos de reparación".
Las entidades también reclaman que los mecanismos de queja y reparación de la FIFA sean visibles y accesibles, y piden restablecer un Consejo Asesor de Derechos Humanos permanente e independiente, reformar exhaustivamente el Comité de Ética y crear un Fondo de Reparación permanente para las personas y comunidades perjudicadas por la organización de torneos pasados y futuros.
Las peticiones a las candidaturas
El informe incluye una serie de demandas dirigidas a todas las candidaturas a las elecciones presidenciales de la FIFA del próximo 18 de marzo. Entre ellas figuran hacer obligatorios los requisitos de derechos humanos y establecer condiciones vinculantes en los acuerdos con los organizadores de todos los futuros Mundiales masculinos y femeninos, respaldados por una supervisión independiente y con consecuencias claras en caso de incumplimiento.
Las organizaciones piden además garantizar un acceso efectivo y sin discriminación a los futuros torneos para aficiones, deportistas, periodistas y demás participantes acreditados, y asegurar los derechos a la libertad de expresión, de reunión pacífica y de prensa en el contexto de los torneos de la FIFA.
En materia de entradas, exigen garantizar la igualdad en el acceso a entradas y asientos gratuitos para personas con discapacidad y evitar precios abusivos. La coalición cuenta entre sus socios principales con Amnistía Internacional, Human Rights Watch, Transparencia Internacional y Reporteros sin Fronteras.
Las voces de los impulsores
"Se trató a la afición como objetos a los que explotar en lugar de como el corazón del fútbol", reprochó el director ejecutivo de Football Supporters Europe, Ronan Evain.
Evain amplió su cuestionamiento: "Cuando las entradas alcanzan los precios más altos de la historia de los Mundiales, se ignoran los requisitos legales de accesibilidad para aficionados con discapacidad y los hinchas más dedicados sufren denegaciones discriminatorias de visados o un control fronterizo militarizado, ya no tienes una celebración global: solo un espectáculo exclusivo pensado únicamente para las élites".
"La lección del Mundial de 2026 no es que los organismos deportivos internacionales puedan garantizar el comportamiento de los gobiernos soberanos, sino que los riesgos para los derechos humanos deben condicionar la forma en que se adjudican, planifican, contratan, supervisan y celebran los torneos", señaló Andrea Florence, directora ejecutiva de Sport & Rights Alliance.
Florence añadió que "la alta dirección de la FIFA y de otros organismos reguladores del deporte debe estar preparada para actuar, especialmente cuando las circunstancias cambian".
Antecedentes de la exigencia
La Sport & Rights Alliance ya había advertido sobre la crisis de gobernanza de la FIFA. En un pronunciamiento difundido por Amnistía Internacional España, Andrea Florence sostuvo que "es muy importante quién es la persona que lidera la FIFA, pero el mayor problema es sistémico" y que el panorama de derechos humanos, transparencia y buena gobernanza no mejorará "si no se abordan las estructuras de la FIFA".
Ese material recuerda que en 2015 el Departamento de Justicia de Estados Unidos acusó formalmente a decenas de altos cargos del fútbol de sobornos, fraude y blanqueo de dinero, y que en 2016 la Sport & Rights Alliance pidió a los cinco candidatos presidenciales de entonces comprometerse con un programa de seis puntos. Ese año los Estatutos de la FIFA incorporaron los derechos humanos, se adoptó una Política de Derechos Humanos y se creó un Consejo Consultivo, que elaboró cinco informes y luego fue disuelto por Gianni Infantino.
El asesor especial de Transparencia Internacional Noruega, Tor Dølvik, señaló en ese contexto que "es el momento de que la FIFA restablezca un órgano consultivo de derechos humanos independiente que supervise la buena gobernanza, la transparencia y los derechos humanos".
El informe difundido este martes llega a pocos meses de los comicios del 18 de marzo, en los que se definirá la presidencia de la FIFA y, con ella, el rumbo de las políticas de derechos humanos de la organización.










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